Maestra Destacada: Miki Garcia

¡Tenemos a muchas personas increíbles enseñando en nuestros programas, y mientras nuestros estudiantes se sientan cada semana a trabajar con ellos, sabemos que es posible que el resto de la comunidad no los conozcan!

EM: ¿Cuánto tiempo llevas enseñando en Elemental Music? ¿Puedes contarnos un poco sobre tu historia con la organización?

Miki Garcia: Me uní a la familia de Elemental Strings en 2014 como tutora de sección para la Orquesta de Preludio y la Orquesta de Cámara. A diferencia de mis clases de música en primaria durante el día, fue una gran oportunidad de aprendizaje asumir un rol de apoyo en Elemental.Durante un tiempo me tomé un descanso para recibir mi maestría. Entonces me enteré de la beca de enseñanza. Supe de inmediato que quería regresar y formar parte de este increíble programa que apoya y capacita a futuros profesores de música de orígenes diversos o subrepresentados. ¡Necesitamos más profesores de música!

EM: ¿Cómo empezaste en la música?

MG: Que yo recuerde, la música siempre ha formado parte de mi vida.

Mis padres me cantaban, bailaban conmigo y ponían todo tipo de música en el equipo de sonido: tanto Bach, como Stevie Wonder, ¡de todo! Nos llevaban a mis hermanos y a mí a muchísimos conciertos. Nuestra familia organizaba concursos de talentos en Navidad y Año Nuevo. Una vez, mi primo y yo compusimos un rap de Feliz Año Nuevo. Era una "regla" que mi hermana mayor, mi hermano menor y yo tuviéramos que tocar un instrumento musical cada uno. ¡Claro que, en mi caso, un solo instrumento no fue suficiente! Empecé con clases de piano, luego añadí canto, exploré brevemente la flauta y, finalmente, el violín. El violín fue el que más me atrajo porque me fascinaba la forma en que el arco parecía volar sobre las cuerdas. También significaba poder tocar en una orquesta. A diferencia del piano, que normalmente tocaba sola, el violín era para tocar con otros. El violín también es muy portátil, así que tocaba mi violín en todas partes: visitas a familiares, colegios, iglesias, reuniones del Club Rotario, cumpleaños, incluso funerales.

EM: ¿Cuál es uno de tus recuerdos musicales favoritos?

MG: La música está ligada a tantos recuerdos felices de mi vida, pero si tuviera que elegir solo uno, sería el campamento de música en Filipinas. Era un campamento de verano en el Centro Nacional de las Artes, en lo alto del legendario Monte Makiling. Los participantes venían de todo el país y representaban diversas disciplinas musicales (por ejemplo, violín, trompeta, clarinete, piano). Me sentía motivada para practicar porque el campamento estaba lejos de las distracciones habituales de la vida diaria. Nada de televisión, nada de deberes, nada de ruido de la ciudad: solo música. Vivíamos y respirábamos música desde el amanecer hasta el atardecer. Teníamos clases de teoría musical, música de cámara, clases privadas, actuaciones de músicos invitados y mucho tiempo y libertad para practicar entre clases. Me sentía tan libre practicando mi violín al aire libre, a la sombra de los árboles. Pero, como la mayoría de los niños que he conocido en Elemental, mi parte favorita del campamento musical eran los descansos. En ese campamento, nos daban comida nutritiva y deliciosos refrigerios que nos mantenían a todos llenos de energía. Conocí a mi mejor amiga en el campamento y me da risa cada vez que recuerdo cuando volvíamos a la cafetería después de que todos habían comido para ver si quedaba algún postre. (¡Tuvimos suerte varias veces!)

EM: ¿Qué te inspiró a enseñar?

MG:  Cuando algo te apasiona, ¿no te dan ganas de convencer a todo el mundo de lo genial que es? Seguro que fue algo así. Como ya comenté, de pequeña tomaba clases de piano. A menudo, mis amigos me esperaban en otra habitación o escuchaban desde fuera, o a través de la malla de la puerta de mi casa, para que luego saliéramos a jugar. Mi amiga del barrio y yo disfrutábamos enseñándonos cosas nuevas mutuamente. Ella me enseñó juegos callejeros, juegos de palmas, el juego de las canicas y manualidades (pedrería, pulseras de la amistad, origami, etc.); yo le enseñé a tocar lo que estaba practicando en el piano y le rogué que cantara conmigo en el coro de la iglesia para que también pudiéramos disfrutar de la música juntas. Esa conexión tan bonita y la emoción de compartir conocimientos con otra persona es algo que quería experimentar una y otra vez. Por eso me encanta ser profesora de música.

EM: Si pudieras darle a nuestros estudiantes un consejo, musical o de otro tipo, ¿cuál sería?

MG: Sé tú mismo y acepta lo que te hace ser TÚ.

EM: ¿Hay algo más que te gustaría agregar y que crees que podría ser interesante para nuestra comunidad?

MG: La música es para TODOS. Si alguien que lee este artículo ha pensado: «Ojalá pudiera… [insertar aquí tu sueño musical]», ¡adelante! Puedes cantar o aprender a tocar un instrumento para disfrutar en la soledad de tu hogar, o puedes unirte a una clase grupal y tocar con otros. O si ya tienes algunos conocimientos musicales y has soñado con componer una canción, empieza ahora. Es bueno para la mente, el bienestar, el alma y para la humanidad misma.